BENEFICIOS DEL YOGA

Los beneficios del yoga en el organismo 


La salud perfecta es un estado del ser en el que todas las funciones internas están bajo el inteligente control de la mente. Las técnicas del yoga permiten al organismo alcanzar sus máximas posibilidades funcionales, anatómicas y fisiológicas. Las asanas y el pranayama son el sustrato que hace florecer todos los demás aspectos del yoga, para que el cuerpo, la mente y el alma alcancen un estado de integración.

  • Sistema músculo esquelético
El uso que de los músculos hace el yoga, permite desarrollar la flexibilidad, la fuerza y la resistencia de manera segura y gradual. El cuerpo se tonifica y se libera de los patrones de tensión, inundándose de vitalidad y energía. Cada asana estimula una red diferente de células en músculos, tendones y ligamentos. Las articulaciones son llevadas a una gama completa de movimientos que descomprimen y nutren el cartílago articular, además de reestablecer la correcta alineación de los huesos. El incremento de la irrigación sanguínea que reciben los huesos mediante las posturas de yoga, favorece la mineralización ósea y pone freno a procesos degenerativos de descalcificación como osteoporosis o enfermedades como la artrosis.

Cada área de rigidez en músculos y articulaciones restringe nuestra libertad de movimiento. El trabajo sistemático en yoga permite retirar capa por capa la armadura de tensión con la que se han recubierto no solo las fibras musculares, sino también las venas, capilares y conexiones nerviosas, limitando así nuestra sensibilidad física y capacidad de respuesta muscular. El suave estiramiento presente en cada asana de yoga incrementa la eficacia de las fibras musculares y asegura una postura correcta.Se renueva el organismo: reajustándolo, revitalizándolo y armonizándolo.

  • Circulación
Con la práctica de las asanas la circulación sanguínea llega a todas partes del cuerpo. Los músculos, las articulaciones, los órganos internos, el tejido conjuntivo y la piel permanecen irrigados por un continuo flujo de sangre fresca, lo cual no sólo aporta nutrientes a las células, sino que ayuda a purificarlas de residuos tóxicos. Los vasos sanguíneos se ejercitan regularmente. Se contraen en las posturas erguidas y se expanden en las posturas invertidas en armonía con la gravedad. Descansan en posturas supinas y pronas, en las que la fuerza gravitatoria es insignificante. Así, los tejidos se reponen constantemente con nutrientes y se previene la degeneración. Los tejidos bien nutridos funcionan eficientemente y las nuevas células que reemplazan a las muertas son de gran calidad. Conservan el vigor de la juventud.

  • El corazón
Las asanas de yoga dan espacio al corazón y alivian la presión y el dolor, incluso donde exista el problema adicional de engrosamiento de las arterias, debido a la dieta y un estilo de vida incorrectos. El músculo cardíaco se fortalece y se libera de la presión de las estructuras que le rodean. Para ello la columna dorsal ha de sostener el esternón en posición elevada evitando que la caja torácica se desplome ya que esto estrecha la región del corazón. La práctica de yoga aumenta la acción cardio-vascular y sin forzar indebidamente el sistema.

  • La espalda
Una columna sana es la fuente de la juventud. Las técnicas de yoga se centran fundamentalmente en el trabajo de la columna vertebral que es el eje principal de la armadura del esqueleto y todo el organismo. El deterioro o la degeneración de las vértebras no sólo es debilitante sino que se corre el riesgo de dañar los nervios. El sistema nervioso central, constituye una red de fibras que profundamente arraigadas a la médula espinal, inervan todas las vísceras asegurando su buen funcionamiento. Las desviaciones de la columna (escoliosis) y las curvas espinales exageradas (lordosis, cifosis) por lo general debido a escasos hábitos de ejercicio, llevan a músculos y tendones a acortarse y debilitarse, desequilibrando la columna y alterando también el equilibrio funcional de los órganos internos. El estiramiento que procuran las asanas de yoga incide sobre las vértebras y los discos intervertebrales, aumentando su hidratación y deteniendo la progresiva degeneración. Las raíces nerviosas se descomprimen, y los ligamentos vertebrales se ven beneficiados mejorando así la alineación de la columna. La espalda se mantiene fuerte y relajada.

  • El tracto respiratorio
Los catarros, la congestión, la bronquitis, el asma y la predisposición a las infecciones pulmonares pueden deberse a una dieta inadecuada, que acaba por debilitar el equilibrio del sistema inmunológico, así como a la contaminación atmosférica.

Las posturas de Yoga expanden el pecho, fortaleciendo todo el sistema respiratorio. Los pulmones débiles y enfermos se fortalecen y flexibilizan. Con la edad, las costillas superiores se estrechan y la parte alta de los pulmones se usa cada vez menos. La práctica de yoga estimula la caja torácica y a los pulmones a abrirse bien y reestablece la capacidad de respirar en profundidad. Esto favorece el intercambio gaseoso y la oxigenación de células y tejidos, que se renuevan y revitalizan.La respiración celular genera fuentes de energía que sostienen la actividad muscular durante el desarrollo de cualquier ejercicio, pero además en la disciplina del yoga, el control de la respiración actúa directamente sobre el sistema nervioso autónomo, lo cual estabiliza la reacción frente al estrés, haciendo desaparecer la tensión muscular producida por las repetidas señales de alerta.

  • Sistema inmunológico
La resistencia del organismo y su recuperación de la enfermedad es el don natural de la curación. El agotamiento, los aditivos químicos alimentarios, la contaminación, las infecciones y el estrés continuo debilitan, todos ellos el sistema inmunológico. El yoga recupera la fuerza y la resistencia del organismo que se recupera así mas fácilmente de enfermedades y lesiones. Al mismo tiempo, se acumulan fuerzas para resistir futuras tensiones. En este sentido las posturas invertidas (con o sin apoyo) estimulan la respiración profunda incrementando la oxigenación, nutren el cerebro y los nervios e infunden energía a todo el cuerpo.

  • Sistema digestivo
Un tracto digestivo sano es la clave para el bienestar del organismo. La comida ingerida se convierte en tejido corporal; la buena nutrición y una digestión que funcione bien producen tejidos sanos.

Una dieta deficiente, el estrés y unos órganos enfermos o dañados deterioran la eficacia del sistema digestivo. Iguales efectos provoca la mala postura, en la cual se comprimen los órganos internos. La práctica de yoga fortalece los órganos digestivos y alivia la incomodidad y el dolor. Asimismo incrementa la eficacia metabólica y alivia el estreñimiento.

Muchas asanas aplican una suave presión en el hígado, bazo, páncreas y demás órganos abdominales. Las vísceras reciben así un masaje que estimula la función de limpieza y drenaje que renueva la sangre que los irriga y revitaliza todos los tejidos.

  • El sistema nervioso
El sistema nervioso controla todas las funciones del cuerpo, voluntarias e involuntarias y es responsable de la coordinación y el buen funcionamiento de la respiración, el sistema glandular, el latido cardíaco, la presión arterial, el aparato digestivo e inmunitario entre otros.

Asanas y pranayama refuerzan el sistema nervioso y eliminan toxinas de los tejidos lo cual facilita la neurotransmisión en las terminaciones nerviosas y en las sinapsis que hay entre los nervios.

Especialmente, el control de la respiración influye sobre el sistema nervioso autónomo el cual se divide en el sistema nervioso simpático y parasimpático. Las técnicas de pranayama actúan sobre el sistema nervioso parasimpático favoreciendo un estado de calma y relajación. Se facilita la restauración y el descanso, y el cuerpo se recupera mejor de la enfermedad. Trastornos como ansiedad, estrés o depresión leve pueden verse aliviados. Esto es muy importante porque en la vida cotidiana funcionamos con el sistema simpático, el cual dispara las hormonas del estrés, como veremos a continuación, produciendo alteraciones funcionales que terminan por minar nuestra salud y equilibrio.

  • El sistema endocrino
El sistema endocrino está compuesto de glándulas que vierten las hormonas directamente en el torrente sanguíneo, llevando su mensaje al totalidad del cuerpo. Esto afecta en el metabolismo de cada célula, desde el equilibrio fluido y crecimiento del cuerpo, hasta la respuesta frente al estrés o la procreación. Las glándulas endocrinas son las reguladoras del equilibrio interno.  Algunas de sus funciones y principales glándulas son:


La glándula pituitaria rige la secreción de hormonas por parte de todas las demás glándulas.
A su vez, ésta glándula maestra está controlada por el hipotálamo; centro del cerebro relacionado con las emociones y el sistema nervioso autónomo.
La tiroides y paratiriodes (en la parte frontal y superior de la tráquea), controlan la velocidad del metabolismo en órganos y tejidos y la absorción del calcio por parte de los huesos y otros órganos.

El páncreas (detrás del estómago) regula el nivel de azúcar en sangre facilitando su asimilación en las células de músculos y otros tejidos mediante la segregación de insulina y glucógeno.

Las glándulas suprarenales(sobre los riñones), muy vulnerables a la actividad del sistema nervioso simpático, segregan una serie de hormonas, como la adrenalina, que afectan al ritmo y potencia de los latidos del corazón, la presión sanguinea, o la respiración. También se relaciona con los estados emocionales tales como la calma, lucha o estrés e influyen en el equilibrio hídrico del cuerpo.

Las gónadas producen estrógenos(los ovarios) y testosterona(los testículos). Son responsables de los procesos sexuales, pero también están implicadas en la vitalidad y juventud del cuerpo físico. El equilibrio hormonal de éstas glándulas se relacionan con el hipotálamo y la pituitaria, e influye de manera directa en el ciclo de la mujer, asi como en la función sexual en los hombres.



El sistema nervioso autónomo está interconectado con el hipotálamo, el cerebro emocional. Éste controla la glándula pituitaria, la cual rige la respuesta hormonal de todas las glándulas. Las técnicas de yoga ejercen una influencia directa sobre éstos centros cerebrales lo que demuestra la gran sabiduría y alcance de ésta ciencia. La práctica de asanas y pranayama actúa especialmente sobre cada una de las glándulas endocrinas, masajeando y estimulando sus tejidos. Esto favorece una descarga mas equilibrada de hormonas. Es en éste punto donde Yoga comienza a extender su amplio espectro de beneficios mas allá de lo fisiológico, pues además, los centros nerviosos y corticales en los que influyen éstas técnicas, logran armonizar las funciones fisiológicas que están constantemente respondiendo a los procesos psicológicos y emocionales que activan los impulsos nerviosos y reacciones quimicas capaces de influir en la respuesta inmunitaria o resistencia frente a la enfemedad, y en última instancia en el equilibrio cuerpo mente. Para el yoga el bienestar físico y psicológico es solo el punto de partida, pues en realidad persigue acabar definitivamente con el sufrimiento, aspirando a un estado del ser que sea inasequible al dolor.



El yoga resulta extraordinariamente eficaz en el mantenimiento de la salud y la prevención de la enfermedad. Puede aliviar o curar defectos estructurales o disfunciones fisiológicas. Puede ayudar en el manejo de las enfermedades crónicas o como rehabilitación y apoyo al tratamiento médico. También entrena la mente para afrontar las dificultades o el dolor y facilita una actitud mas positiva.